martes, 19 de febrero de 2019

Mientras «refinas» tu frecuencia, caes naturalmente en la ilusión de que eres más puro, diferente de otros, comienzas a edintificarte con tu Ser Superior, cosa que a tu yo más bajo le produce gran deleite. Te sientes único, sabio, bien intencionado. Sin embargo aún te queda realizar el más grande de los saltos, el salto hacia la verdadera pureza, que es el salto hacia tu propia desintegración y muerte. La vanidad puede elegir palabras preciosas pero no puede esconder la frecuencia de su tono ni en el silencio.


Richard Ruud

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