lunes, 25 de febrero de 2019

Eduquemos a nuestros hijos para ser honestos, no astutos… Dejé todo atrás: mis amigos, mi profesión, mi familia, y me fui a un Ashram. Tres meses estuve en el Ashram sin hablar en ningún momento de mi pasado, sin contar a nadie quién había sido o qué había hecho. Es que tu identidad es algo que te limita, te priva de la posibilidad de poder ser otra cosa, porque, incluso ya jubilado, sigues siendo el jefe de correos que habías sido durante muchos años. Al final deja de interesarte todo eso y avanzas para convertirte en Anam, el sin nombre. ¡Qué gran descubrimiento! He sido mil cosas, algunas verdaderas, otras solo imaginadas ¿Cuántos roles desempeñamos en la vida, cuántas máscaras llevas? Hasta que llega un día en que te deshaces de todas, y te sientes ligero: ya no soy este cuerpo ni el resultado de todos mis recuerdos. Como ya no soy nada en particular puedo pensar que soy Todo… La verdad es una tierra sin caminos, ahora puedo entenderlo… Cuando has percibido que formas parte del Todo ya no necesitas nada más… Ese es el principio”


Fragmento el fin es mi principio

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