Comienza a ver todo como Dios,
pero guárdalo en secreto.
Conviértete en un hombre Reverente
y Satisfecho
escuchando el bello canto de un
ruiseñor Dorado
en una lengua extraña
mientras Dios anida invisiblemente
en su lengua.
Hafiz,
a quién en este mundo puedes contarle
que cuando un perro sale corriendo a
tu encuentro
meneando extasiado su rabo,
tú te inclinas y susurras en su oído,
“Amado,
estoy tan contento de que estés feliz de verme.
Amado,
estoy tan contento,
tan feliz de que hayas venido”.
Hafiz

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